Hace menos de 10 días estábamos cruzando las calles lluviosas de Bruselas, entre buscando donde tomarnos la última cerveza del viaje y terminar de comprar los souvenirs que íbamos a repartir a los seres queridos.
De entre las hermosas vistas, edificios, castillos, iglesias, paisajes, lo que más me gustó de este viaje es verte recorrer el viejo mundo con curiosidad, con asombro, pero también con cierta cotidianidad.
A diferencia del primer brinco, ese que dimos en 2023 a la madre patria, hoy ya tienes un libro en los últimos trámites para ser publicado, otro esperando ver la luz, tienes tu negocio creciendo, y sobre todo, sabes que puedes soñar y convertir estos sueños en realidad.
No se cuanto tiempo la vida nos permita seguir juntos, y la verdad no me preocupa mucho el futuro, me preocupa aprovechar cada momento de este presente junto contigo, no dejar nada en el tintero, vivir intensamente. Vivir te intensamente.
Agradezco por otro dia despertando junto a ti, por que eres tu lo último y lo primero que veo cada día.
Este viaje, y no hablo el que acaba de terminar, ni del que viene, si no el viaje de vida, de todos los días, de comidas, cenas, de albercas y bicicletas, es lo mejor que me ha pasado, y todavía mejor, es que me esta pasando.






















